DISFRUTA DE LA COMIDA SIN CULPAS.

Comer y sentirse culpable es algo que suele suceder. La culpabilidad es ese sentimiento que vivimos cuando hacemos, pensamos o decimos algo que creemos que nos está bien. Es decir, es un malestar que se genera en nosotros mismo. En la misma línea, nos sentimos arrepentidos y nos machacamos por habernos fallado o haberlo hecho algo a los demás.

Muchas veces esta culpa, también la experimentamos en la comida, sobre todo cuando nos hemos saltado nuestras reglas saludables de alimentación. Sentirse culpable después de ingerir gran abundancia de comida o ciertos alimentos, es una batalla habitual.

Cuando estamos de vacaciones, no seguimos la misma rutina que durante el resto del año, por lo que es más fácil saltarse nuestra dieta equilibrada.

¿CUANDO NOS SENTIMOS CULPABLES AL COMER?


A casi todos nos importa nuestra imagen y salud, por ello sentirse culpable después de comer ciertos platos o cantidades, es algo que suele ocurrir.

Lo más probable cuando nos culpamos por la comida, es que también lo hagamos en otros aspectos de la vida. Es decir, muchas veces generamos un mecanismo de culpa por ciertas cosas que nos pasan. Asimismo, puede que pensemos que “debemos hacer ciertas” en el trabajo, familia, amigos, salud etc. que si no cumplimos nos hacen sentir responsables y culpables.

Lo cierto, es que en general tenemos ciertas creencias acerca de algunos alimentos que consideramos prohibidos. Por lo tanto, no es de extrañar que cuando algunos de estos son ingeridos, sintamos como que hemos pecado. Por ello, sentimos emociones negativas. Es decir, nos dominan pensamientos negativos del tipo: “¡No debería haber comido tanto!”